viernes, 20 de diciembre de 2013

He perdido la esperanza

He perdido la esperanza en el amor y en la amistad. En la humanidad, básicamente. En los para siempre que se acaban convirtiendo en hasta nunca y los hasta nunca que hacemos lo posible porque duren para siempre.
He perdido la esperanza en la vida porque para ello se necesita un motivo y el de ser feliz es demasiado utópico para la mierda del mundo.
He perdido la esperanza en el mundo porque ni él mismo es capaz de sostenerse.
Y si la esperanza es lo último que se pierde... entonces puedo perder ya la vida.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Otoño

Comienza el otoño y con el los madrugones para ir a clase que se hacen menos llevaderos sin tus buenos días. 
Y los domingos que odiamos porque conectan con los lunes. 
Y los lunes odiosos con los que empieza la semana.
Y con la semana la rutina mas dañina, la de no tenerte. 
Y la caída de las hojas o la caída de ese "nosotros" que se empatiza con ellas. 
Llega el frio y los abrigos porque no tengo tus abrazos. 
Y llegará el puto invierno: las heladas (y no helados). El tiempo gélido como mi corazón. Los guantes y el guantazo de los niños cuando les dicen que no existen los reyes. 
Y yo reina sin mi rey porque te llevaste mi corona. 
Y podría seguir escribiendo sobre cosas que me recuerdan a ti porque todo me recuerda a tu sonrisa o mejor dicho, a tu forma de hacerme sonreír. Podría seguir diciéndote que me faltas o decirlo más bonito con un "te echo de menos". Podría seguir escribiendo sobre todas y cada una de las estaciones; sobre como el verano me recuerda a cuando hacíamos el amor (o la guerra) o como la primavera me recuerda al olor de tu perfume en mi ropa. Podría decir tantas cosas... Pero todos los caminos llevan a Roma y mi Roma (o mi ruina) es quererte.

sábado, 13 de julio de 2013

Son cosas que pasan y se pasan mal.

Esta vez el adiós no se puede disfrazar de un hasta luego; es más, ni siquiera te dio tiempo a decir adiós. 
Sabías que quedaba poco tiempo, pero no que fuera tan escaso. 
El tiempo es nuestro enemigo, es tan odioso como un despertador; al fin y al cabo tienen una función parecida: uno nos despierta de los sueños que tenemos en vida y el otro de la vida que también es sueño aunque a veces se disfrace de pesadilla. Sin embargo, los despertadores se paran y el tiempo, por desgracia, no. Un día llega nuestro momento y todo a nuestro alrededor se desvanece. Y nos sentimos culpables, de desaparecer sin despedidas y convertir los ojos en vidrio de nuestros seres más queridos. 
Sólo esperamos que sean fuertes y superen todo esto lo más pronto posible porque el tiempo sigue corriendo; y así de rápido pasan los trenes (y con ellos las oportunidades) y quien sabe, quizá en uno de ellos esté la de ser feliz.

domingo, 14 de abril de 2013

A veces pasa,

pasa que aparece una persona que ni te llama la atención ni mucho menos piensas que vas a acabar sintiendo algo tan grande por ella. Entonces ocurre, día a día aceptas sus defectos, le crees perfecto precisamente por todas esas imperfecciones que has sabido aceptar. 
Después te das cuenta de que estas enamorada, hasta las trancas. Te das cuenta de que estás metida hasta el cuello en una piscina de amor y que o sales y saltas desde el trampolín para comprobar que hay agua o sigues nadando. 
Nadas, pero te cansas.
Quieres saltar, pero sabes que no hay el agua suficiente como para amortiguar el golpe y la hostia contra el suelo puede ser tremenda. 
Entonces decides seguir ahí, estancada, en algo que no te va a llevar a más.


domingo, 17 de marzo de 2013

Y quizás me equivoqué; me equivoqué de persona o simplemente me equivoqué en quererte; en esperar algo más. 
La verdad sabía que era imposible (o lo más improbable del mundo) una simple utopía que no me cansé de perseguir. Pero admitámoslo, no se puede; por muy cabezota que sea y por poco que me guste rendirme, no se puede. 
Te quiero, mucho, demasiado; quizá más de lo que debería, pero no debo, no puedo. 
No puedo más, llevo demasiado tiempo aguantando, entre broma y broma, tontería y tontería, haciéndome daño. Controlando hasta el más mínimo movimiento, la más mínima palabra, tanto tuya como mía. Te quiero, como nunca nadie te ha querido ni te va a querer; quizá hasta me haya obsesionado un poco contigo, pero que le voy a hacer si te haces querer tan fuerte. 
Hoy me he dado cuenta de que no puedo seguir así, que tengo que olvidarte sea como sea. Puesto que es el último día del año, esta será mi propuesta para el 2013. Si, esas propuestas que no se cumplen. 
Y quizá es que tampoco quiero cumplirla; pero no hay más opciones, no por lo menos que nos favorezcan a los dos. 
Nunca encontraré a alguien como tú, de eso estoy segura, porque no eres perfecto, eres pluscuamperfecto. En todos los sentidos, especialmente como persona. Y quizá es lo que más me guste de ti, eso de que me hayas roto los esquemas, los prototipos. Gracias por todo, por haber estado ahí, por ser como eres y por hacerme feliz y lo siento, por quererte, sé que nunca debí hacerlo.



San Valentin

Otro puto 14 de Febrero. Otro día de los enamorados sin viajar contigo a la torre Eiffel y disfrutar de su iluminación nocturna. Otro año sin cena romántica ni pétalos de rosa ni velitas. Otro día como el resto sin que me mandes mensajes bonitos o me digas que me quieres. Otras 24 horas que voy a pasar pensando en ti, en si decirte algo o callar. Y volveré a decidir lo mismo que he decidido cada vez que me lo he planteado, silenciar mis labios y seguir como estoy, porque aunque duela, aunque joda, aunque me mate por dentro es mejor estar así. Y duele, duele quererte y que tus claveles, tus rosas o lo que mierdas regales en este puto día del año no sean precisamente para mí. Y mientras tu estés regalando claveles, cenas, besos, o pensando en tu habitación en quién sea que quieras, yo estaré haciendo lo mismo. Estaré pensándote, en la cama, con la mirada perdida y los ojos inundados, pero intentando ser fuerte, olvidarte. 
Olvidar, otra cosa que ya he intentado de más que de mil maneras, pero yo ya no sé si es que no puedo o simplemente no quiero; no sé si soy masoquista y me gusta hacerme daño queriéndote o es que no quiero seguir engañándome como he estado durante tanto tiempo. Supongo que eres como una puta droga y yo la yonki; que te necesito. Necesito tu olor, tu presencia, tu sonrisa, tu voz, tus palabras para seguir adelante. Me hundo, me hundo en la propia mierda que he creado yo, esa mierda que es quererte porque hace daño, quema ahí dentro, en el corazón (si se puede seguir llamando corazón después de tantas veces que lo han hecho trizas). Así sigue, a trocitos, hasta día de hoy: 14 de Febrero, San Valentín, Día de los enamorados y tú eres el único que puede cambiar eso.



Quizá

Quizás el día de hoy no fue bueno ni el de ayer; ni el de mañana lo será. Quizá sea una mala racha o un mal año; o quizá toda la vida haya ocurrido esto, pero no te habías dado cuenta hasta ahora. Quizá lleves tanto acumulado que sólo puedes llorar, pero quizá seas tan fuerte de que a pesar de todo sigues sacando una puta sonrisa todas las mañanas al despertar. Quizá cuando te ocurren estas cosas necesitas contarlas y desahogarte o a lo mejor eres de esos que se lo guardan y deja que se desahoguen con él. Quizá te gusta dar más pena de lo que en realidad sientes, quizá te gusta hacerte el fuerte o simplemente quizá lo eres. 
Todos tenemos problemas, incluso más de los que la gente se cree que tenemos. Quizá porque a nosotros se nos da bien disimular o quizá porque los demás no se fijan en esos pequeños detalles. Pero todos, todos los problemas se pueden superar, sólo que a veces no encontramos la manera correcta de hacerlo. Hay gente que cree que esa manera es huir y gente que cree que hay que afrontarlos. Yo soy de los de la segunda opción, quizá porque me di cuenta de que huir sólo sirve para que te sigan persiguiendo.



No quieres pensarlo

pero sabes que algún día ya no estará ahí. Que no le queda lo que es precisamente mucho tiempo y no has disfrutado con él todo lo que deberías haberlo hecho. Que no le has dicho las suficientes veces que le quieres porque la mayoría se daba por entendido, pero a día de hoy te arrepientes de haber callado algo tan importante como eso. No puedes llamar y preguntar que tal está para oír su voz y decirle eso que vas a añorar decirle cuando no esté, porque hay gente que cree que es mejor que nos deje sin saber ni cómo ni por qué. Vive lejos, mucho, recuerdas las veces que te ofrecían ir y no querías por no separarte de tus amigos o no pasar tanto frío como allí hace, pero te jode, quizá demasiado; te jode haberte negado todas esas veces porque ahora sí quieres, quieres ir y pasar todo el tiempo que puedas allí, pero no es posible. No sabes cuanto tiempo hará que no le veías cuando simplemente te mire desde ahí arriba, ni cuanto hacía que no escuchabas su voz. Sólo te arrepentirás de no haber estado el tiempo que se merecía con él. Pero ya es tarde, no puedes hacer nada, simplemente ser fuerte, porque ya habrá tiempo para ser débil cuando te falte su protección. Pero eso sí, después hay que armarse de valor, ponerse una coraza o lo que haga falta para seguir adelante, para que cuando te observe desde el cielo diga: "Estoy orgulloso de ella".



Eres fuerte.

Yo lo sé, tú lo sabes. Puedes con una tormenta, un vendaval o un tsunami. Con el terremoto de Lorca o con el de Haití. Tienes el mejor escudo de todos, tu sonrisa, y lo utilizas todos los días, a todas horas, puesto que nunca sabes cuando va a ocurrir cualquier otra catástrofe natural. Sales de debajo de los escombros y sigues adelante, con algún que otro rasguño, pero sigues vivo. A veces te escudas demasiado, incluso tanto como para pensar que eres débil pero ¿sabes qué? para ganar una batalla no sólo hay que atacar, también hay que saber defenderse.