domingo, 17 de marzo de 2013
Eres fuerte.
Yo lo sé, tú lo sabes. Puedes con una tormenta, un vendaval o un tsunami. Con el terremoto de Lorca o con el de Haití. Tienes el mejor escudo de todos, tu sonrisa, y lo utilizas todos los días, a todas horas, puesto que nunca sabes cuando va a ocurrir cualquier otra catástrofe natural. Sales de debajo de los escombros y sigues adelante, con algún que otro rasguño, pero sigues vivo. A veces te escudas demasiado, incluso tanto como para pensar que eres débil pero ¿sabes qué? para ganar una batalla no sólo hay que atacar, también hay que saber defenderse.
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