Y como los años dejas atrás a mucha gente que deja un hueco pues marcó una huella en ti.
Pero ese hueco no queda vacío. Como los años también, llegan personas nuevas, que dejan marca y que esperas que sigan a tu lado por mucho tiempo.
Y luego también están las personas que ni se van ni acaban de llegar, esas que se quedan ahí contigo formando parte de tu corazón y cuanto más tiempo pasa más te demuestran que están a tu lado de verdad y que ese para siempre está escrito en roca y no arena.
Simplemente agradecer tanto a las personas que se quedan, como a las que se van porque han formado parte de mí durante este año tan maravilloso. Y decir, también, que lo mismo da un año más que un año menos, lo importante es el recuerdo de los momentos buenos, y de los malos ¿por qué no?. Lo importante es un año más de lectura del libro más maravilloso del mundo y lo mejor, es que todavía quedan muchas páginas en blanco por escribir y eso está en tus manos. Así que disfruta de todas las increíbles historias que se van a ir plasmando en él, recuerda las anteriores y aprende de los errores pues el tiempo pasa cada vez más deprisa, a un ritmo vertiginoso y una vez que finalice tu libro ya no podrás releer.
lunes, 29 de diciembre de 2014
Mariposas y otros gusanos.
Puede que las mariposas de mi estómago sigan siendo gusanos de seda
o quizá murieron en estado de larva de una de esas hostias que nos da la vida.
El caso es que todavía no he sentido el revolotear de sus alas al mirar los ojos de nadie ni han subido hasta mi corazón para hacerlo latir más fuerte.
Otra opción es que no tenga corazón, simplemente una bomba que eyecta y recibe sangre (y quizá sea esta opción la que más me asuste).
A lo mejor, en uno de esos momentos que nunca queremos recordar, desapareció; hizo lo que solemos hacer: huir. Decidió marcharse para no volver, aunque eso significara morir.
La última respuesta que se me ocurre es que el corazón haya creado una muralla a su alrededor y que esas mariposas peón hayan quedado encerradas dentro. Esto explicaría que algunos sentimientos, al llegar a la dura roca, hagan vibrar a los gusanos alados y llegar a sentir levemente, pero que nunca nada ni nadie haya sido capaz de romper esa barrera y hacer que vuelva a confiar en la existencia de ese amor del que todos hablan, pero del cual muy pocos saben.
Llegar a sentir una punzadita en el órgano vital.
Algo o alguien que me demuestre que estoy viva, que puedo sentir con todo mi corazón, aunque pueda doler.
Al fin y al cabo, el amor que no duele mata y me da igual morir de aquella manera.
Pero el amor es algo más que unas mariposas revoloteando en el estómago (¿Qué irónico no? Yo hablando de amor).
El amor es verbo: amar, confiar, besar, abrazar, mirar, oler, escuchar, hacer el amor, o la guerra, pues como en el amor todo vale y siempre después llegará la calma, que no la paz.
El amor es amor y no hay mejor manera para definirlo.
Seguiría hablando de amor, pero si lo hago copiaría el título a Escandar Algeet y escribiría "Alas de mar y p(r)osa".
o quizá murieron en estado de larva de una de esas hostias que nos da la vida.
El caso es que todavía no he sentido el revolotear de sus alas al mirar los ojos de nadie ni han subido hasta mi corazón para hacerlo latir más fuerte.
Otra opción es que no tenga corazón, simplemente una bomba que eyecta y recibe sangre (y quizá sea esta opción la que más me asuste).
A lo mejor, en uno de esos momentos que nunca queremos recordar, desapareció; hizo lo que solemos hacer: huir. Decidió marcharse para no volver, aunque eso significara morir.
La última respuesta que se me ocurre es que el corazón haya creado una muralla a su alrededor y que esas mariposas peón hayan quedado encerradas dentro. Esto explicaría que algunos sentimientos, al llegar a la dura roca, hagan vibrar a los gusanos alados y llegar a sentir levemente, pero que nunca nada ni nadie haya sido capaz de romper esa barrera y hacer que vuelva a confiar en la existencia de ese amor del que todos hablan, pero del cual muy pocos saben.
Llegar a sentir una punzadita en el órgano vital.
Algo o alguien que me demuestre que estoy viva, que puedo sentir con todo mi corazón, aunque pueda doler.
Al fin y al cabo, el amor que no duele mata y me da igual morir de aquella manera.
Pero el amor es algo más que unas mariposas revoloteando en el estómago (¿Qué irónico no? Yo hablando de amor).
El amor es verbo: amar, confiar, besar, abrazar, mirar, oler, escuchar, hacer el amor, o la guerra, pues como en el amor todo vale y siempre después llegará la calma, que no la paz.
El amor es amor y no hay mejor manera para definirlo.
Seguiría hablando de amor, pero si lo hago copiaría el título a Escandar Algeet y escribiría "Alas de mar y p(r)osa".
sábado, 20 de diciembre de 2014
Verde, esperanza.
Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida
y no esperan,
pero su espera nos hace perder la esperanza.
Y esperamos
que las oportunidades que van en ellos
sean lo que esperábamos.
Pero nada es como esperas
y comienzas a odiar el color verde.
y no esperan,
pero su espera nos hace perder la esperanza.
Y esperamos
que las oportunidades que van en ellos
sean lo que esperábamos.
Pero nada es como esperas
y comienzas a odiar el color verde.
viernes, 7 de noviembre de 2014
Un efímero sueño.
Tú.
Yo.
Uno frente al otro.
Yo, desorientada porque me perdí en tus pupilas.
Tú, enamorado del reflejo en mis ojos.
Yo, queriéndote tanto.
Tú, queriéndote más.
Yo, queriéndome menos.
Tú, doliendo sin querer.
Yo despierto.
Tú te esfumas.
Sólo queda dolor.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Poema
El problema está
en que no sabemos querer sin peros,
sin más,
con mucho menos,
amar;
sin condiciones ni razones.
El problema está
en que buscamos príncipes azules
y ni azules,
ni magenta,
ni princesas de cristal,
sólo personas imperfectas
que no saben amar.
El problema está en nosotros,
no en los demás.
El problema está
en que no sabemos querer sin peros,
sin más,
con mucho menos,
amar.
en que no sabemos querer sin peros,
sin más,
con mucho menos,
amar;
sin condiciones ni razones.
El problema está
en que buscamos príncipes azules
y ni azules,
ni magenta,
ni princesas de cristal,
sólo personas imperfectas
que no saben amar.
El problema está en nosotros,
no en los demás.
El problema está
en que no sabemos querer sin peros,
sin más,
con mucho menos,
amar.
Podría
Podría escribir sobre Madrid,
sobre Nueva York
o sobre cualquiera de esas ciudades de cielo de hormigón.
Podría escribir sobre el Taj Mahal
o sobre cualquiera de las otras 6 maravillas del mundo.
También lo podría hacer sobre la guerra,
pero prefiero hablar del amor,
que al igual que en ella todo vale.
Y podría hacer cualquier gilipollez
para demostrarte lo que vale el amor
y lo bonito que es estar enamorado de ti.
sobre Nueva York
o sobre cualquiera de esas ciudades de cielo de hormigón.
Podría escribir sobre el Taj Mahal
o sobre cualquiera de las otras 6 maravillas del mundo.
También lo podría hacer sobre la guerra,
pero prefiero hablar del amor,
que al igual que en ella todo vale.
Y podría hacer cualquier gilipollez
para demostrarte lo que vale el amor
y lo bonito que es estar enamorado de ti.
domingo, 16 de marzo de 2014
Un bonito recuerdo
Dejarme guiar por la nostalgia
hacia el bonito recuerdo de ti,
de un pasado "tú y yo",
con un futuro "nosotros"
perdido en el infinito de nuestra imaginación.
Y sí,
quizá opte por volar en el cielo que me prometías;
por flotar entre tus mentiras camufladas por las nubes,
esperando que me bajaras la luna
o alguna estrella que te llegara a la suela de los zapatos.
Pero por esperar estrellas
acabamos estrellados;
y algo así es lo que me pasó contigo:
esperé la luna
y acabé lunática.
Locura procedente de tu sonrisa,
de tus besos
y de tus dulces palabras.
Y en este caso
el dulce si amargó a alguien,
que prefería flores a chocolate
y decidió que era mejor volver a tierra firme
antes de caer
de la cuerda floja de su frágil corazón.
hacia el bonito recuerdo de ti,
de un pasado "tú y yo",
con un futuro "nosotros"
perdido en el infinito de nuestra imaginación.
Y sí,
quizá opte por volar en el cielo que me prometías;
por flotar entre tus mentiras camufladas por las nubes,
esperando que me bajaras la luna
o alguna estrella que te llegara a la suela de los zapatos.
Pero por esperar estrellas
acabamos estrellados;
y algo así es lo que me pasó contigo:
esperé la luna
y acabé lunática.
Locura procedente de tu sonrisa,
de tus besos
y de tus dulces palabras.
Y en este caso
el dulce si amargó a alguien,
que prefería flores a chocolate
y decidió que era mejor volver a tierra firme
antes de caer
de la cuerda floja de su frágil corazón.
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