Llegamos al final de la carrera,
alcanzamos la meta,
ponemos fin a una etapa.
Una etapa con un camino lleno de piedras y baches,
de subidas y bajadas,
pero también rodeado de flores.
Un camino en el que he tenido la suerte de ir acompañada.
Acompañada de gente que me ha ayudado a levantarme
cuando he tropezado con la misma piedra una y otra vez
y me ha dado un empujoncito
cuando la cuesta estaba muy empinada
(y costaba).
Personas que han corrido a mi lado desde el principio
y otras que he encontrado a medio camino,
pero han seguido conmigo hasta el final.
Quiero agradecer a todas y cada una de ellas
porque el camino así ha tenido muchas más flores
y muchas menos piedras.
Gracias, porque sin vosotros me habrían faltado fuerzas.
lunes, 11 de junio de 2018
Fin del libro.
Nos vamos como vinimos:
con miedo,
pero con ganas.
Con el miedo a pasar de página
y encontrarla en blanco
y las ganas de seguir hacia cualquier parte,
pero la incertidumbre
de no saber muy bien hacia dónde.
Nos vamos,
satisfechos porque,
antes o después hemos llegado a la meta
y tristes,
por tener que decir adiós
a una época en la que, ante todo,
hemos sido felices.
Vinimos solos,
pero nos vamos juntos
porque nos hemos encontrado en el camino
y lo más importante,
lo hemos compartido.
Y, sobre todo,
nos vamos felices,
porque aquí estamos
y lo hemos conseguido,
hemos hecho realidad nuestro sueño.
con miedo,
pero con ganas.
Con el miedo a pasar de página
y encontrarla en blanco
y las ganas de seguir hacia cualquier parte,
pero la incertidumbre
de no saber muy bien hacia dónde.
Nos vamos,
satisfechos porque,
antes o después hemos llegado a la meta
y tristes,
por tener que decir adiós
a una época en la que, ante todo,
hemos sido felices.
Vinimos solos,
pero nos vamos juntos
porque nos hemos encontrado en el camino
y lo más importante,
lo hemos compartido.
Y, sobre todo,
nos vamos felices,
porque aquí estamos
y lo hemos conseguido,
hemos hecho realidad nuestro sueño.
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