Nos vamos como vinimos:
con miedo,
pero con ganas.
Con el miedo a pasar de página
y encontrarla en blanco
y las ganas de seguir hacia cualquier parte,
pero la incertidumbre
de no saber muy bien hacia dónde.
Nos vamos,
satisfechos porque,
antes o después hemos llegado a la meta
y tristes,
por tener que decir adiós
a una época en la que, ante todo,
hemos sido felices.
Vinimos solos,
pero nos vamos juntos
porque nos hemos encontrado en el camino
y lo más importante,
lo hemos compartido.
Y, sobre todo,
nos vamos felices,
porque aquí estamos
y lo hemos conseguido,
hemos hecho realidad nuestro sueño.
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